Lua pele, Volcanoes National Park.
- johahoney
- 7 feb 2023
- 2 min de lectura
Actualizado: 29 nov 2023
Hawái es renombrada por sus impresionantes playas y su clima tropical, pero lo que verdaderamente define a esta isla son sus majestuosos volcanes. Estas tierras se expanden gradualmente a medida que los volcanes entran en erupción, un proceso que, lamentablemente, también implica la pérdida de hogares y lugares queridos para muchas personas.

Tuve la oportunidad de conversar con un local llamado Blent, quien compartió una historia impactante sobre la erupción del "Kīlauea Volcano" en 2018 y cómo esta experiencia transformó su vida y perspectiva.
La pérdida de su lugar favorito para surfear, reemplazado por la implacable lava que con el tiempo se solidificó en roca, puede parecer insignificante en comparación con la devastación de perder un hogar. Sin embargo, mientras Blent compartía su historia, la emotividad en sus palabras era palpable. "Trabajamos para poder divertirnos", dijo Blent, señalando cómo su "patio de recreo" se esfumó con la erupción.
La lava, en su furia destructiva, tiene un significado profundo: purifica el espacio que toca, ofreciendo la oportunidad para el nacimiento de algo nuevo. Es la fuerza transformadora del fuego, la esencia del centro de la tierra, donde convergen todos los elementos: fuego, tierra, aire y, finalmente, el único elemento capaz de contener la lava: el agua. Cinco años después, el volcán sigue emitiendo calor, las rocas permanecen afiladas, y el vapor se alza en un recordatorio constante de la transformación continua.
Después de la erupción, la comunidad local quedó con una sensación arraigada en su inconsciente colectivo: la importancia de disfrutar al máximo lo que se tiene y desapegarse de lo material. La lava, con su capacidad de reclamar su espacio en cualquier momento, insta a todos a estar preparados para moverse y comenzar de nuevo.
Esta historia, más allá de las circunstancias geográficas, refleja una verdad psicológica profunda. Optar por vivir un día a la vez, maximizando cada momento, independientemente de las circunstancias presentes, es una elección consciente. No esperamos que venga la lava para recordarnos que la vida es efímera y que lo que hoy valoramos puede desaparecer. La enseñanza de Blent nos invita a vivir con plenitud, apreciando cada instante y encontrando la resiliencia necesaria para enfrentar los inevitables cambios en nuestro camino.









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